miércoles, 21 de julio de 2010

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Solicitud denegada, es el colmo. Nadie ha pedido peras al olmo.
Resignación, volverán las oscuras golondrinas a defecar en mi balcón.
El último de mis alegatos: a comer. Veamos el futuro en los platos:

De primero, sopita fría de letras y números de crisis no ficticia,
ensalada pesimista sin mayonesa o mixta.
Tropezones de inflación, zancadillas crediticias.
Entremeses, años, de insolvencia sin la salsa de paciencia.

De segundo, o aval a la parrilla con guarnición y calderilla,
y refrito de intereses y por cientos, rehogados sin descuentos,
o atraco a mano armada o apostar por los ciegos.
Pan y agua en el talego que a la suerte yo no tengo apego.

De postre sorbete de avaricia del banquero.
Flan, helado, tarta y un sí quiero.
Fruta de la pasión el cobrar sin compasión.
Pedir dinero recién hecho, qué dificil digestión.

¿Café? Negro por favor, como el futuro, y un chorrito de asco.
¿Copa? Del mundo. Hipocresía en frasco.

Camarero (¿banquero?), la cuenta.
A fin de mes caballero.

1 comentario:

Princesa Polaca dijo...

¿Copa? Del mundo

No me ha podido gustar más este último post. Muy cierto. Con los otros también me has sacado unas cuantas sonrisas, un privilegio en estos días en los que la alegría de la huerta polaca se me ha ido a los pies, esos que tantos hombres han besado. Te puedes imaginar... el castigo de ser una polaca libidinosa y un poco polipolar, que vive atada constantemente meláncolica.

El matrimonio está haciendo estragos en mí, pero como me estoy dando cuenta a tiempo ya casi tengo firmados los papeles del divorcio para que, una vez soltera y casada con todos, al mismo tiempo, pueda encontrar cada noche cualquier hombre musa para inspirarme y reventar de palabras mi blog. Me he dado cuenta que rodearme con un buen puñado de machos reivindica mi persona y la expone a la máxima potencia, y sin embargo que un sólo hombre me ame me anula como ser promiscuo y guarrindongo que llevo por bandera ser.

Y hablando de bandera... veo que has plantado la tuya para que ondee en el mástil de tu distancia, ahora que es, más distancia que nunca. La duda me asalta: ¿Lo has puesto por lo mucho que te honran tus colores o porque con miedo a que te asalten los somalies con sus mandingos te hundan tu pesquero? Y en ese caso ¿dejarás salvarte por españoles?

Ay Jon!!!! Qué dolor haberte perdido, pero tranquilo intentaré recuperarte como recuperaré a todos mis viejos amantes aunque ya no esté segura de que tú quieras tener relaciones íntimas (cuando digo íntimas, digo uterinas) con una divorciada como yo.